sábado, 23 de mayo de 2009

59 segundos en la Facultad de Somosaguas

Fuente: http://www.otromadrid.org/articulo/7784/segundos-facultad-somosaguas/

Debate “La izquierda a la izquierda del PSOE”

Bajo la adaptación del formato del programa ‘59 segundos’ de TVE tuvo lugar el pasado 20 de mayo el debate “La izquierda a la izquierda del PSOE”. Presentado por el profesor Pablo iglesias como “una innovación en las formas de comunicación” fue un espacio abierto a la discusión sobre las políticas de izquierda no presente en los medios de comunicación convencionales.

El acto, organizado por La Promotora (red de profesores), se celebró en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UCM. Como figuras políticas se contó con la presencia de Ángeles Maestro (Iniciativa Internacionalista), Enrique Santiago (Izquierda Unida), Esther Vivas (Izquierda Anticapitalista), Guillermo Zapata (portavoz de El Patio Maravillas) y Xosé Manuel Beiras (BNG). Por su parte, Carlos Fernández Liria, Carolina Bescansa, Nacho Escolar y Ramón Cotarelo figuraron como comentaristas.

El funcionamiento del acto estuvo basado en el formato del programa de televisión donde tras el planteamiento de cada tema por parte del presentador las figuras invitadas tienen 59 segundos para su intervención. Tras las personalidades políticas tuvieron el turno de palabra los comentaristas bajo un criterio de mayor a menor edad en los dos primeros bloques.

El primero de los temas abordó la crisis sistémica del capitalismo y las alternativas de la izquierda ante ésta. El presentador introdujo la cuestión incidiendo en “los niveles de pago escandalosos que derivan de la crisis del sistema capitalista”. Esto debería traducirse en un aumento de movilización de la izquierda radical. “¿Cuáles son las dificultades de la izquierda?” planteó.

Xosé Manuel Beiras (BNG) fue el primero en romper el hielo. Afirmó que “actualmente en el planeta existe una izquierda social pero no los puentes entre la sociedad política y civil”. Mientras éstos no se reestablezcan, “no hay nada que hacer”. Destacó la transformación que se está llevando a cabo en América del Sur, en el “centroperiferia”. Por su parte, Ángeles Maestro (candidata en las próximas elecciones al Parlamento europeo por Iniciativa Internacionalista que en el momento del debate se encontraba ilegalizada por el Tribunal Supremo) consideró que ante la situación actual “es el momento de alternativas políticas”. “El capitalismo no desaparecerá sino se le entierra”.

Enrique Santiago (IU) concretó que se trata de un problema de faltas de herramientas donde prima la individualidad al colectivismo. “tenemos mucho más que ganar que que perder si se cree en la reivindicación social”.

Esther Vivas (IA) aludió a la falta de voluntad política de las instituciones que dicen ser de izquierdas y de los gobiernos que privatizan los poderes públicos. Hizo hincapié en la necesidad de “otra forma de hacer política: en una lucha de la calle y la movilización social”. Fernández Liria añadió “la palabra tradición inconmensurable del PSOE, IU, CCOO y UGT”.

Ramón Cotarelo, catedrático de ciencia política, afirmó que desde los últimos cien años la acción política necesita una teoría, pero no la hay. “Sino hay teoría no puede haber práctica”. Ante este planteamiento Ignacio Escolar, del diario Público, no lo atribuyó a una “falta de propuestas o canales de comunicación” sino a “una falta de técnicas para llegar a la gente”. Asimismo, puso de relieve el papel de Internet en este proceso a través del ejemplo que la derecha está llevando a cabo con un proyecto en la red.

Europa y la concurrencia en las próximas elecciones al Parlamento Europeo como segundo bloque temático trajeron de la mano la puesta en la mesa de la ilegalización de Iniciativa Internacionalista por parte del Tribunal Supremo. Ángeles Maestro manifestó que “las ideas y la lucha no se ilegalizan. Si hay un valor es mostrar los límites de esta democracia que no tolera una llamada de atención. La unidad es la única salida: lo llaman democracia y no lo es

Carolina Bescansa, profesora de ciencia política, mostró un claro rechazo a la Ley de partidos: “ojala veamos la derogación de esta ley

Guillermo Zapata, en representación del Patio Maravillas, expuso su indiferencia ante las instituciones europeas y su incomprensión ante la participación de sus compañeros de mesa “será que no quieren ganar”. No es que no haya voluntad de ganar, pero una voz radicalmente antisistema debe ser oída en las instituciones, rebatió el profesor Liria. Esther Vivas (IA) planteó la presencia en la instituciones como una “caja de resonancia” para dar voz a los movimientos sociales. Asimismo, Beiras vió la necesidad de los movimientos sociales de proyectar sus iniciativas en los parámetros políticos si aspiran a tener hegemonía en el cambio.

El último de los asuntos abordados tuvo el protagonismo de la fragmentación de la izquierda que estuvo presente a lo largo de todo el debate. “Lo que importa es de que lado de la trinchera se está en el momento en que se golpea a los oprimidos y obreros” dijo Ángeles Maestro. Liria opinó que el enemigo está muy identificado: el capitalismo e hizo una gran incidencia en la lucha por Bolonia. Según Enrique Santiago (IU) es la descalificación permanente lo que impide la organización de la izquierda.

El acto fue cerrado con un homenaje al recientemente fallecido escritor Mario Benedetti con la lectura de su obra Oh quepis, quepis, qué mal me hiciste.La participación del público, a través del Comité por el público, dejó paso a diversas cuestiones como cuál es el modelo propuesto una vez derrotado el sistema capitalista que no pudieron ser contestadas en 59 segundos pero quedaron otras como la espontánea intervención musical de un asistente bajo la letra “para organizar la rabia, voy sembrando alegrías”.

Ver También:

sábado, 2 de mayo de 2009

Esfera pública y universidad

Fuente: Diario Público


ARIEL JEREZ, CAROLINA BESANA Y PABLO IGLESIAS

universidadok.jpg

Los analistas sociales preocupados por el orden democrático, siempre conflictivo e inacabado, cada vez somos más conscientes –y estamos cada vez más preocupados– por la salud de nuestra esfera pública. Dentro de los diversos operadores que la gestionan, los medios de comunicación, en su inmensa mayoría, juegan un papel políticamente conservador, más grave en el caso español, donde la reflexión sobre la independencia del llamado cuarto poder que iluminó la modernidad
occidental estuvo limitada por nuestro pasado autoritario, que va más allá del franquismo.
Los cierres y exclusiones que los medios operan en la esfera pública están en la base de la derechización de nuestras coordenadas ideológicas. Gracias a su capacidad de monopolizar agendas, en los últimos 30 años de democracia española hemos sido extenuados con millones de páginas y horas de información dedicadas al terrorismo y al nacionalismo, pero hemos contado con poca y mala información para pensar y deliberar sobre la calidad de las políticas sociales; sobre los límites de nuestra convivencia intercultural (tanto con los inmigrantes como entre las diversos sentimientos nacionales peninsulares); sobre un sistema electoral antipluralista o el modelo económico (con el que es imposible afrontar la crisis actual). Son los movimientos sociales, verdaderos publicistas de los intereses y de los actores de la sociedad organizada desde abajo, el motor que dinamiza su apertura, al tiempo que buscan vetar comportamientos ventajistas antidemocráticos.
Un interesante caso reciente lo hemos vuelto a tener con Rosa Díez (diputada de UPyD), que volvía a intentar arrancar su periplo electoral en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Convencida de tener garantizado el espectáculo idóneo para una organización oportunista como la suya, esta vez, sin embargo, los estudiantes le han dado una interesante lección democrática. El abucheo de febrero de 2008, instrumentalizado mediáticamente, le sirvió a Díez para ganar presencia en la esfera pública y, obvio, para conseguir un buen resultado electoral en Madrid (aparece casi como un momento fundacional en su artículo en Wikipedia). Varios profesores colaboraron en su estrategia de criminalización de la protesta –en prensa recibieron calificativos como filoterroristas, representantes del “fascismo rojo”– y se pidió mano dura con castigos ejemplares para cortar potenciales “efectos imitación”. La clave de su estrategia: conseguir la imagen bifronte de víctima de los “violentos” y heroína de la libertad
de expresión.
Curiosamente, los mayores aliados de la “progresista” Díez son Pedro J. Ramírez y F. Jiménez Losantos, que con Aznar fueron los articuladores del proyecto político neocon en España. Conviene recordar que en las coordenadas ideológicas de nuestra cultura política, estos señores logran presentarse en España como moderados y ponderados gestores del centro político. Al tiempo que actualizan, en clave españolista, la constelación de valores que desplegó el nacional catolicismo, hegemónico durante nuestra triste Historia contemporánea: unidad de España en peligro frente al separatismo; el espíritu de cruzada de un catolicismo pretendidamente mayoritario siempre amenazado por un laicismo que desafía su monopolio de interpretación del sentido de la vida española (biológica, social, cultural); la violencia autoritaria de la mano dura contra la disidencia, que tiene un trágico hilo conductor que conecta hogueras inquisitoriales, juicios sumarísimos de la Guerra Civil y del franquismo y la actual estigmatización del diálogo como mecanismo para resolver el conflicto vasco.

Sin embargo, esta vez su oportunista estrategia victimista fue desbaratada por el movimiento de estudiantes radicales, que la dejaron sin su foto para abrir portadas, telediarios y tertulias, con unos segundos de abucheos y empujones entre estudiantes, guardaespaldas y policías. Anunciaron, en cambio, una reversiva “Concentración españolista” de bienvenida a Díez –con lemas del tipo “España una grande y libre: Rosa Presidenta” “Otegui no me engaña, Vascongadas es España”, “España una y no cincuenta y una”, “más, más, más policía”, “español sí, dialectos no”–,
a la que irían disfrazados de curas, guardias civiles a lo Tejero, señoras bien y pijos engominados.
Al mismo tiempo invitaban a acudir al acto con gafas de sol al estilo Caiga quien caiga, como símbolo de rechazo pacífico (e irónico) a su estrategia oportunista, así como a formular preguntas inteligentes e incómodas durante la conferencia. Bastó que los estudiantes anunciaran esto para que UPyD diera marcha atrás y cancelara el acto, renunciando a debatir su programa.

Evidentemente el problema no es de libertad de expresión. Nuestros colegas (de pasado izquierdista casi todos ellos y que ahora se distancian de prácticas que utilizaron y justificaron en su juventud) deberían reconocerles a los estudiantes el mérito de este dispositivo simbólico de control democrático no institucional. Muchos de estos viejos profesores que “hicieron la transición” se muestran hoy incapaces de ver la democracia más allá de las cifras agregadas por las urnas, los estudios de audiencias y los sondeos de mercado, olvidando que, para que la democracia no sea un mero y frío procedimiento, tiene que asumir la radicalidad crítica del conflicto.
Esta nueva generación de estudiantes politizados se ha formado al calor de la explosión de las TIC y de las nuevas formas de protesta que los movimientos globales pusieron sobre el tapete político-mediático hace diez años en Seattle. Saben mejor que nadie que es necesario pinchar la burbuja especulativa del espectáculo político.

Ariel Jerez, Carolina Besana y Pablo Iglesias son Profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid

sábado, 13 de diciembre de 2008

¿Transición ejemplar?

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/category/pablo-iglesias/


CAROLINA BESCANSA,ÍÑIGO ERREJÓN,

PABLO IGLESIAS, ARIEL JEREZ,

JUAN CARLOS MONEDERO Y

PABLO SÁNCHEZ LEÓN

transicion-ejemplar-ok.jpg











Un año más, los relatos sobre la Transición que ocupan los circuitos institucionales de difusión cultural se articulan sobre un eje tan elitista y autorreferencial como contradictorio, sobre una cadena de contrasentidos que sólo a base de machacona repetición y convenientes silencios ha terminado por convertirse en palabra merecedora de crédito y en credo.
De manera insistente y monótona, los relatores oficiales de la Transición tejen con envejecido entusiasmo una historia sin fisuras; en la que un pueblo español, valiente y prudente a partes iguales, se convierte en emancipado protagonista de su destino a través de la entrega de su voluntad política –moderada y centrista– a los grandes pilotos de una transición que, por pacífica, por su capacidad de reconciliación y de modernización, resultó tan ejemplar como para pretender ser emulada en el mundo, primero por las hermanas de América Latina y las de Europa del Este después.
Hace unos días se celebraron en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense unas jornadas de reflexión sobre la Transición española bajo el mismo título que encabeza este artículo. Muchas personas, desde distintas perspectivas y experiencias, aportaron sus vivencias y reflexiones sobre la dictadura y su transición, de las que las ideas aquí presentes son deudoras. Cabe empezar destacando un lugar común en todos los debates: el acuerdo de que, en algún momento de aquel proceso, nos robaron la historia, se quedaron con ella y nos dejaron a todos desposeídos de las herramientas necesarias para entender nuestra identidad y disputas democráticas.
Las supuestas virtudes de la Transición representan un elemento incuestionado de las ciencias sociales elaboradas en nuestro país, especialmente en la ciencia política y la historiografía. No obstante, permanece el reto de pensar críticamente muchas dimensiones incómodas de nuestra realidad social y política, que se vinculan a esos acuerdos transaccionales que renunciaron a demoler el grueso de la herencia franquista. Por cuestiones de espacio, no abordamos aquí materias institucionales más o menos transitadas recientemente en la opinión pública y sin duda centrales en el encorsetamiento conservador diseñado en la Transición (sistema electoral, Monarquía, las cuestiones nacionales, clausura del derecho a la verdad, la reparación y la justicia), para atender otras cuestiones esenciales en el mantenimiento de su hegemonía social.
A fecha de hoy, una mirada rápida a la situación de la educación pública en España da cuenta de una cadena de anomalías difíciles de comprender en democracia. Un tercio de los niños y jóvenes en España cursa estudios en centros privados o concertados. El 70% de esos centros son católicos. En el año 2003, los centros católicos concertados o privados recibieron del Estado una financiación de alrededor de 2.700 millones de euros, sin contar la partida presupuestaria destinada a financiar la enseñanza de la asignatura de religión en los centros públicos. ¿Se puede entender esta realidad sin referirnos al Concordato, sin analizar quiénes suscribieron aquellos acuerdos y quiénes los han sostenido? ¿Sabemos que los fondos públicos transferidos a esta institución religiosa equivalen aproximadamente a los necesarios para poner en marcha la educación infantil pública? ¿Qué ocurrió con la iglesia católica cuando murió Franco? ¿De dónde, por ejemplo, salió la cadena Cope?
El gasto social en España alcanza hoy el 19% del PIB. Está situado 10 puntos por debajo de la media europea y 20 puntos por debajo de Suecia. En este campo el profesor Vicenç Navarro explica con desgarradora transparencia cómo la clase social pesa hoy en la esperanza media de vida: entre los cinco estratos que separan la alta burguesía financiera y los trabajadores no cualificados que han conocido el paro, hay diez años de diferencia. ¿Cómo puede estar ocurriendo esto en un país que ha sido gobernado por un supuesto centro-izquierda durante 18 de los últimos 26 años? ¿Por qué, por ejemplo, la salud buco-dental no está incluida en la Seguridad Social? ¿Es posible explicar este déficit social sin denunciar el papel jugado por los sindicatos hegemónicos? ¿Cuándo y cómo unos sindicatos se hicieron mayoritarios y otros no? ¿Qué se firmó en los Pactos de la Moncloa?
La ausencia de una intervención pública profundizadora de la democracia en el campo de la industria mediática y cultural iluminó de catódicos colores nuestro salto de la premodernidad a la postmodernidad. Están aún por evaluar continuismos y simulacros en numerosas arenas culturales (universidades, investigación, políticas culturales, emporios mediáticos…). La visualización de la modernización cultural en la movida cumplió múltiples objetivos de desorientación y legitimación, pero la fiesta tuvo nefastas consecuencias: además de la generación perdida de la heroína en los ochenta, hoy somos el país del mundo con la tasa más elevada de consumo de cocaína y con otros puestos de cabeza en consumo y adicción. ¿Cuándo empezó todo esto? ¿Somos conscientes de cómo pesa en nuestra vida ciudadana la cultura del espectáculo aderezada de fiesta? ¿En qué medida nuestras instituciones trabajan para conseguir la cultura crítica que requiere la vida democrática?
Conforme pasa el tiempo, se van acumulando las preguntas sin respuesta sobre nuestra siempre presente historia. Podemos seguir como hasta ahora: anotamos las preguntas en un cuaderno, lo guardamos en el último cajón y volvemos a llamar a los pilotos de la Transición para que nos cuenten el relato del alunizaje democrático. O podemos dar otro paso adelante, subvertir los órdenes de nuestra historia y sus discursos y empezar a entender dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí. Se están abriendo los caminos: inundémoslos con los viejos y nuevos relatos y abordemos de una vez el combate de las representaciones.

Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Pablo Iglesias, Ariel Jerez, Juan Carlos Monedero y Pablo Sánchez León son Profesores-investigadores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (UCM)

Ilustración de Mikel Jaso

jueves, 20 de noviembre de 2008

Jornadas: ¿Transición ejemplar?: De la Constitución a la recuperación de la memoria histórica

Cuando se cumplen treinta años de la aprobación de la Constitución de 1978, norma que rige nuestro orden presente a nivel institucional, jurídico y territorial, algunos de los resultados del denominado consenso -actitud política que primó en el tránsito de la dictadura franquista a la democracia representativa- empiezan a ser cuestionados públicamente, abriéndose un debate sobre las políticas de la memoria que han sido promovidas desde entonces.

Una nueva generación de españoles comienza a interrogarse críticamente sobre la supuesta ejemplaridad de unos acuerdos elitistas, que si bien fueron exitosos para la adecuación de una economía semiperiférica al entorno geopolítico occidental y para conseguir una indudable ampliación de las libertades civiles y políticas, no pusieron freno a las dinámicas más depredadoras del orden socioeconómico capitalista consolidado durante el franquismo. Estrechamente relacionado con esta cuestión aparece el silenciamiento oficial de nuestro conflictivo e incómodo pasado, que bajo la amenaza de despertar los demonios fraticidas que nos conducirían nuevamente a la confrontación y radicalización políticas, nos obligaba a olvidar las luchas que impulsaron el cambio durante la II República, la resistencia antifascista durante la Guerra Civil y la larga oposición clandestina antifranquista, hurtándonos la narrativa y el gen ciudadanista de nuestra democracia; una democracia que, en definitiva, así podía ser presentada como otorgada por el buen saber de nuestras élites.

Es obvio que lo anterior comporta serias consecuencias para el conocimiento de nuestra historia reciente, recrudecidas desde la perspectiva del potencial y capacidades contrahegemónicas de las fuerzas progresistas y de izquierdas. En el pasado, esta ausencia de debate público sobre el proceso de cambio conllevó el no-reconocimiento de todas aquellas personas que con su lucha hicieron posible, precisamente, la llegada de la democracia. En el presente, una nueva coalición político-mediática puja por mantener intactos los mitos de la transición modélica, en momentos en que la generación de los nietos de los republicanos reclaman la “verdad, reparación y justicia” que nuestro sistema judicial promueve en el exterior. Como se aprecia a diario en kioscos, librerías y pantallas, una estrategia anticipatoria busca agitar viejos fantasmas, al tiempo que provoca una suerte de “saturación de memoria” ante la incapacidad de los poderes públicos de anclar un debate donde la condena sin paliativos del franquismo, así como el reconocimiento y restitución de las víctimas de su violencia represiva, aparecen como cuestiones democráticas irrenunciables pero paradójicamente aún pendientes, a diferencia de lo ocurrido en otras sociedades con situaciones políticas más comprometidas que la nuestra en la actualidad.

Con objeto de enriquecer el debate y de profundizar en el conocimiento y comprensión de nuestro presente histórico, estas Jornadas plantean una reflexión y una revisión de las bases sobre las que se sustenta nuestras propias identidades compartidas, sin las cuales no puede encararse ni construirse un proyecto sociopolítico más justo y liberador. Si defendemos que la ciudadanía democrática implica el derecho a tener derechos, renunciamos a pensar que se puede dejar de luchar por ellos.

Organiza:

- Asociación de la Recuperación de la Memoria Histórica

- Contrapoder. Asociación de Estudiantes.

Colaboran:

- Facultad de Ciencias Políticas y Sociología (UCM)

- Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPS)

- Periódico Diagonal

- Universidad Nómada

- Asamblea de Estudiantes. Facultad de CCPP y Sociología

Programación de las Jornadas

Lunes 1 de Diciembre

11,30 hs.

Proyección:“No se os puede dejar solos”.

Es la primera parte de 2 documentales con el título conjunto, Después de.., dedicado a mostrar el posicionamiento de los diversos sectores de la sociedad española en el proceso de transición, hasta el golpe militar de febrero de 1981.

Dirección: Cecilia Bartolomé, José Juan Bartolomé Año: 1981–1983

13,00 hs.

Mesa redonda: “Los pactos de la transición y la Constitución”

- Monserrat Galcerán. Catedrática de Filosofía (UCM) y miembro de la U. Nómada.

- Enrique Curiel. Profesor Ciencia Política (UCM)

- Gerardo Pisarello. Profesor Derecho Constitucional (UB)

- Iñigo Errejón. Investigador en Dpto. Ciencia Política III (UCM) y miembro de Contrapoder

Modera: Jaime Ferri. Vicedecano de Alumnos. Fac. CCPP y Sociología (UCM)

Relator: Raúl Aguilera. Profesor de Ciencia Política (UCM)

Martes 2 de Diciembre

11,30 hs.

Proyección: “La revolta permanent”

Este documental, a través del compromiso sentimental, político y artístico del cantautor Lluis Llach, da cuenta de las estrategias represivas franquistas y las resistencias de las fuerzas sociales e ideológicas que impulsaron la propia transición. La masacre de Vitoria de marzo de 1976 fue un momento clave en esta dinámica, que reclama una revisión democrática.

Dirección: LLuis Danés. Año: 2006

13,00 hs.

Mesa Redonda: Movilización opositora y represión franquista

- Ana Domínguez Rama. Investigadora del Dpto. de Historia Contemporánea (UCM).

- Ramón Adell. Profesor de Sociología (UNED)

- Andoni Txasko. Asociación Víctimas del 3 de Marzo.

- Santiago Díaz de Espada. Asociación Víctimas del 3 de Marzo.

Modera: Pablo Iglesias. Profesor de Ciencia Política (UCM) y miembro de la U. Nómada y de CEPS.

Relator: Gustavo Fernández. Asamblea de Estudiantes. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

15.30 hs.

Proyección: “Rocio”.

En este documental censurado y prohibido hasta hoy se reflexiona sobre las bases económicas, de clase y de poder que subyacen en la devoción rociera. Documento histórico que expone breve pero concisamente la penetración y evolución del catolicismo en España, la razón y lógica de la fe mariana.

Dirección: Fernando Ruiz Vergara Año: 1980

17,00 hs.

Mesa Redonda: “Inercias y transiciones culturales del franquismo”

- Carlos Fernández Liria. Profesor de Filosofía (UCM)

- Moncho Alpuente. Peridiosta y escritor

- Jesús de Andrés. Profesor de Ciencias Políticas (UNED)

Modera: Pablo Sánchez León. Profesor de Historia (UCM)

Miércoles 3 de Diciembre

09,30hs

Proyección: “Santa Cruz, por ejemplo”

¿Como afecta la exhumación de asesinados en la Guerra Civil a la convivencia de un pueblo? ¿Qué es lo que ocurre cuando la gente empieza a hablar después de 70 años de silencio obligado? ¿Cómo reacciona el bando que durante tantos años impuso el miedo y la represión? Esas son algunas preguntas que este documental intenta contestar.

Dirección: Günter Schawaiger, Austria-España, 2006

10.45hs

Mesa redonda. Memoria, Justicia y Derechos Humanos

- Paco Etxeberría. Presidente del Departamento de Antropología de la Sociedad Aranzadi y Profesor de Medicina Forense (UPV), miembro de la comisión de expertos que asesora la causa en la Audiencia Nacional.

- Carlos Agüero. Asociación para la Recuperación de la Memoria (ARMH), una de las entidades personada en la causa para la investigación de genocidio de la Audiencia Nacional.

- Fernando Magán. Abogado de las entidades en la causa de genocidio de la Audiencia Nacional.

- Javier Chinchón. Profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales. Miembro de la AEDIDH, asociación colaboradora con la Plataforma por la Víctimas de las Desapariciones Forzadas del Franquismo

Modera: Ariel Jerez. Profesor de Ciencia Política (UCM) y colaborador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH).

13.00hs

Conferencia: “El consenso económico de la transición y la calidad de la democracia"

- Vicenç Navarro. Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Políticas Públicas en la Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU).

Comentaristas:

- Juan Carlos Monedero. Profesor Ciencia Política (UCM)

- Gerard Espona. Federación de Estudiantes Libertarios (UCM)

Modera: Carolina Bescansa. Profesora Ciencias Políticas (UCM) y miembro de CEPS.